Sábado por la noche, el reloj marcaba las 10:30, el pantalón de antro y la playera nueva junto con los tenis más cómodos, estaban sobre la cama, listos para una de las mejores fiestas que prometía esta temporada vacacional. La música electrónica llenaba de beats el baño vaporizado por el calor del agua tibia que recorría mi cuerpo electrificado de emoción y expectativa.
Bailando aún, salí del baño y por arte de magia mis ropas se adhirieron a mi cuerpo luciendo increíbles, la actitud terminó por adornar mi muy cuidado look, una chamarra para el frío y un dulce para la energía, el cuál guarde en una bolsita en mi cartera. Con un cigarro en los labios y caminando paso rápido salí de casa rumbo a la de mi mejor amigo y compañero estrella.
Dándose los últimos toques al vestuario y perfumando su velludo pecho, tomamos el celular y pedimos un coche. Otro amigo, esperaba afuera. Al reunirnos los tres ya, darnos más ánimos, mi celular suena, y entre un ruido extraño la voz sorda de Alejandro se escucha a lo lejos… -“¡¿Ya vienes?! Oscar Velazquez va a tocar, apúrate.” Sin siquiera decir una palabra colgué de golpe y abordamos el auto que nos llevaría por un camino largo y desesperante.
Entre conmocionados y expectantes recorrimos el trayecto, callados, mirando la madrugada que se asomaba desafiante entre los cerros y el frío que penetraba hasta los huesos y calaba en las emociones, llegamos a un lugar grande, de terrecería, como de pueblo, pero en su interior, un paraíso de luces y movimiento electrónico, luces estrambóticas y sensaciones ilusorias. La fiesta estaba por comenzar.
Mis amigos no terminaban de reclamar por el retraso, cuando la fiesta se detuvo un segundo, las luces y pirotecnia deslumbrados a todos los asistentes para dar un aviso contundente de que la fiesta estaba sólo comenzando. A volar se ha dicho. Entre destellos de luz estrobo y movimientos cinematográficos te vi acercadote a mí. Yo bailaba con intensidad y desinhibición... al milímetro nuestros cuerpos se rozaron y una ráfaga de electricidad invadió mi cuerpo.
Al verte lejos, pensé que sería mejor desaparecer esa energía que el encuentro me había dado, y subirme a bailar al escenario. Entre la gente te vi, mirándome detenidamente, como hipnotizado; quise agradar a tus ojos y baile como nunca… sé que te gustó ya que te acercabas más a mí a cada abrir y cerrar de ojos. Mis amigos fueron más hábiles y te ganaron terreno acercándose primero.
Me llamaron para bajar y tuve que ir, te perdí de vista por un momento, al regresar a la pista de baile y quererte topar una vez más cruzarme en esa mirada tuya tan fulminante, llenarme de tu deseo otro hombre me interceptó alegando que le gustaba y que quería bailar conmigo, algo distraído conteste que sí, con la esperanza de que tú llegaras, aparecieras de entre la gente y me tomaras contigo.
Después de unos minutos de mal bailar con mi torpe acompañante, me besó o por lo menos eso intento… y al momento de reaccionar, tu silueta delgada, justo como me gusta, se dibujo enfrente de mi, lo solté y te seguí al ver tu cara. Él otro me miró, creo hasta me mal dijo, no meimporta te tenía cerca pero parecías tan lejano, ignorándome, sólo me tope con tu espalda fuerte y fría. Sentí que esto había terminado antes de empezar.
Un poco molesto y confundido regrese a bailar… solo… miradas me rodeaban, de aprobación envidia, critica y celos. Me hundí en un profundo viaje solitario, cerré los ojos para que fuera mucho más privado, la música me envolvió, cubrió mi cuerpo del frío… hasta que unas manos calientes fuertes y anchas tomaron mi cintura. Rogué por un segundo antes de despertar por completo que fueran tuyas.
Sin abrir los ojos aún, voltee mi cuerpo para descubrirte de frente, tomando mi cintura, acercándome a ti, a tu cuerpo delgado me dijiste me llamo Rodrigo, tu manos me abrazaron y aún no puedo descifrar que sueño fue más embriagador. Bailamos al ritmo y entre tus movimientos descuidados y los míos enérgicos, tomamos posición para un beso que prometía ser tan estrambótico como las luces provenientes de las cabezas robóticas y tan ridículamente especial como la música de fondo.
Después de besarnos tanto, tanto, tus amigos te jalan con ellos, dejándome incrédulo. Con furia te soltaste de sus manos y jaloneos; me tomaste por las manos y abrazaste mi cuerpo, por sorpresa me besaste otra vez larga y apasionadamente, entre lo dulce de tus labios y lo amargo de la cerveza, ese besó me fulminó, me durmió por unos segundos, o tal vez minutos no sé, perdí la noción del tiempo en el momento que nuestros labios se tocaron por primera vez. El aire que se filtraba cada que nuestros labios retomaban posiciones, me sabía a deseo y el calor de tu cuerpo deshabilitaba mis músculos y aflojaba mis rodillas…
Te jalaron una vez más… y después de tres cortos y desesperados besos sinales te fuiste de mi lado... con tus amigos, sin saber más que tu nombre, recuerdo muy bien esos labios rosas que hacían juego con tus ojos miel y tu piel pálida en tu tan bien vestido cuerpo. Tu pelo castaño y tus manos grandes…
Yo baile hasta que la droga de tus besos desapareció por completo de mi cuerpo, sin cansarme, sin siquiera dormir, comer o pensar sigo bailando.
Bailando aún, salí del baño y por arte de magia mis ropas se adhirieron a mi cuerpo luciendo increíbles, la actitud terminó por adornar mi muy cuidado look, una chamarra para el frío y un dulce para la energía, el cuál guarde en una bolsita en mi cartera. Con un cigarro en los labios y caminando paso rápido salí de casa rumbo a la de mi mejor amigo y compañero estrella.
Dándose los últimos toques al vestuario y perfumando su velludo pecho, tomamos el celular y pedimos un coche. Otro amigo, esperaba afuera. Al reunirnos los tres ya, darnos más ánimos, mi celular suena, y entre un ruido extraño la voz sorda de Alejandro se escucha a lo lejos… -“¡¿Ya vienes?! Oscar Velazquez va a tocar, apúrate.” Sin siquiera decir una palabra colgué de golpe y abordamos el auto que nos llevaría por un camino largo y desesperante.
Entre conmocionados y expectantes recorrimos el trayecto, callados, mirando la madrugada que se asomaba desafiante entre los cerros y el frío que penetraba hasta los huesos y calaba en las emociones, llegamos a un lugar grande, de terrecería, como de pueblo, pero en su interior, un paraíso de luces y movimiento electrónico, luces estrambóticas y sensaciones ilusorias. La fiesta estaba por comenzar.
Mis amigos no terminaban de reclamar por el retraso, cuando la fiesta se detuvo un segundo, las luces y pirotecnia deslumbrados a todos los asistentes para dar un aviso contundente de que la fiesta estaba sólo comenzando. A volar se ha dicho. Entre destellos de luz estrobo y movimientos cinematográficos te vi acercadote a mí. Yo bailaba con intensidad y desinhibición... al milímetro nuestros cuerpos se rozaron y una ráfaga de electricidad invadió mi cuerpo.
Al verte lejos, pensé que sería mejor desaparecer esa energía que el encuentro me había dado, y subirme a bailar al escenario. Entre la gente te vi, mirándome detenidamente, como hipnotizado; quise agradar a tus ojos y baile como nunca… sé que te gustó ya que te acercabas más a mí a cada abrir y cerrar de ojos. Mis amigos fueron más hábiles y te ganaron terreno acercándose primero.
Me llamaron para bajar y tuve que ir, te perdí de vista por un momento, al regresar a la pista de baile y quererte topar una vez más cruzarme en esa mirada tuya tan fulminante, llenarme de tu deseo otro hombre me interceptó alegando que le gustaba y que quería bailar conmigo, algo distraído conteste que sí, con la esperanza de que tú llegaras, aparecieras de entre la gente y me tomaras contigo.
Después de unos minutos de mal bailar con mi torpe acompañante, me besó o por lo menos eso intento… y al momento de reaccionar, tu silueta delgada, justo como me gusta, se dibujo enfrente de mi, lo solté y te seguí al ver tu cara. Él otro me miró, creo hasta me mal dijo, no meimporta te tenía cerca pero parecías tan lejano, ignorándome, sólo me tope con tu espalda fuerte y fría. Sentí que esto había terminado antes de empezar.
Un poco molesto y confundido regrese a bailar… solo… miradas me rodeaban, de aprobación envidia, critica y celos. Me hundí en un profundo viaje solitario, cerré los ojos para que fuera mucho más privado, la música me envolvió, cubrió mi cuerpo del frío… hasta que unas manos calientes fuertes y anchas tomaron mi cintura. Rogué por un segundo antes de despertar por completo que fueran tuyas.
Sin abrir los ojos aún, voltee mi cuerpo para descubrirte de frente, tomando mi cintura, acercándome a ti, a tu cuerpo delgado me dijiste me llamo Rodrigo, tu manos me abrazaron y aún no puedo descifrar que sueño fue más embriagador. Bailamos al ritmo y entre tus movimientos descuidados y los míos enérgicos, tomamos posición para un beso que prometía ser tan estrambótico como las luces provenientes de las cabezas robóticas y tan ridículamente especial como la música de fondo.
Después de besarnos tanto, tanto, tus amigos te jalan con ellos, dejándome incrédulo. Con furia te soltaste de sus manos y jaloneos; me tomaste por las manos y abrazaste mi cuerpo, por sorpresa me besaste otra vez larga y apasionadamente, entre lo dulce de tus labios y lo amargo de la cerveza, ese besó me fulminó, me durmió por unos segundos, o tal vez minutos no sé, perdí la noción del tiempo en el momento que nuestros labios se tocaron por primera vez. El aire que se filtraba cada que nuestros labios retomaban posiciones, me sabía a deseo y el calor de tu cuerpo deshabilitaba mis músculos y aflojaba mis rodillas…
Te jalaron una vez más… y después de tres cortos y desesperados besos sinales te fuiste de mi lado... con tus amigos, sin saber más que tu nombre, recuerdo muy bien esos labios rosas que hacían juego con tus ojos miel y tu piel pálida en tu tan bien vestido cuerpo. Tu pelo castaño y tus manos grandes…
Yo baile hasta que la droga de tus besos desapareció por completo de mi cuerpo, sin cansarme, sin siquiera dormir, comer o pensar sigo bailando.