viernes, 29 de enero de 2010

¡ESTAMOS PERDIDOS! Un articulo de lo gay

En el “mundo gay”, porque es un mundo aparte, es inevitable hacer comparaciones de virilidad entre sus integrantes, como si de pronto se olvidará que es un circuito lleno de hombres, ¿por qué? Muchas versiones son las que se oyen dentro, y otras varias las que se escuchan fuera, hay gente homosexual y gente gay, si es el caso, que practican la sodomía de una manera casi adictiva, todos y cada uno de sus días sobre esta tierra.


Me viene a la cabeza la enseñanza mordaz y maquiavélica de un amigo mío que una vez me invitó a un cuarto oscuro, se llamaba “la casita”, como si el diminutivo le quitará lo peligroso y aumentara lo clandestino. Una noche después del antro –palabra de ”el ambiente gay”- después de una(s) copa(s), para darse valor, fuimos a caer a una estructura vieja, mal oliente y llena de sexo.


La descripción no interesa, sólo he de apuntar que parecería todo muy viejo, a pesar del posible mantenimiento, gastado por las veinticuatro horas de uso, el olor despedido de los asientos, camas y espumas no era sino el mismo proveniente de un intestino perezoso. Las personas que lo habitaban –sí, lo habitaban- eran hombres y travestís de entre 17 años hasta casi 70, de todas las complexiones, tez, alturas y modales.


Quise hacer en el párrafo anterior una clasificación funesta y apuntar obvias, viejos, chacales, vestidas, etc. Pero es justamente a donde quiero llegar, así que no me he de adelantar, porque entonces no tendría razón de ser. Regresando a lo que debo, apunto.


Mi amigo después de pagar en la taquilla, me aconsejó, dejar mis pertenencias, como celular, cartera y dinero –por si te asaltan, dijo-, a cambio me dejó solo con un preservativo y muchas dudas. Me dijo: busca un lugar y si tu “onda” es que te lleguen espera o bien haz como yo y camina para encontrar algo que te guste. Con las pocas indicaciones decidí, esperar, asustado en un costado donde hubiera algo de luz y pudiera mínimo ver la cara de los demás.


Me quedé solo con otros dos que se sentaron a un lado a ver que andaba por ahí. Sus expectativas eran claras, querían un macho; un hombre varonil. ¿Qué no todos los hombres, por modestos o lo que sea, somos varoniles? ¿Qué significa virilidad? Virilidad viene del término varón, que designa por default al macho de la especie; sin importar edad o apariencia.


Entonces quedamos claros que decir hombre, aunque no es sinónimo, se ocupa para describir al varón, macho, a esa parte de la especie que tiene la capacidad biológica de fecundar. Por lo tanto un hombre es varonil o viril, según cualquier diccionario.


¿Por qué en “el ambiente” se nos olvida esta capacidad intrínseca? Tal vez los trastornados, después de todo, si seamos los gay.


Otro ejemplo de la misma causa, sólo que del otro lado, amigos que tengo dicen ser homosexuales, porque no entran en la correlación ni las actividades gay. Otro gran paréntesis, entiéndase por gay, mundo gay o “el ambiente” a todo este ritual de ir al antro, frecuentar lugares rosas, saunas, cafés, baños, puntos de encuentro, vagones del metro; consumir y hacer cosas para gais, jotear, tener amigos que también sean gay, etc. Vaya, considerarse de otra especie, no homosexual, buga, lésbica o las otras tres T’s del colectivo.

Ellos dicen que también buscan hombres viriles, hombres machos. Entonces vamos a definir al macho que a todas nos gusta. La masculinidad de un macho es un conjunto de actitudes de parte del género que resaltan sus cualidades viriles como macho semental o macho dominante frente a otro.


En la cultura humana, la masculinidad es el reflejo de la actividad hormonal que genera cualidades viriles secundarias. La masculinidad se ve reflejada en actitudes corporales y de expresión oral que lo hace parecer como un macho dominante, exitoso y sexualmente aceptable.


Entonces qué pasa. ¿Acaso todo el mundo homosexual busca un hombre, y curiosamente entre nosotros no nos consideramos del todo hombres? ¡Estamos perdidos! No buscamos en el interior del círculo, sino fuera de él. A unos porque nos les gusta el circo, otros porque no comulgan con el ¿colectivo? Y a otros porque no les gustan pasivas.


El ideal del hombre homosexual es un hombre heterosexual. Se busca la figura paternal o un protector, como si de pronto desapareciera nuestra virilidad o se quedará incapaz de fungir el roll social masculino por gustar de otros hombres.


Los hombres, socialmente hablando son símbolo de poder, de fuerza, rudeza, la parte racional del ser, un deber ser sin lugar a fallas. ¿Por qué? Por otro tanto las mujeres son símbolo sexual, son carne y deseo, el aparato por excelencia para la reproducción. Así que ellas desarrollaron el cerebro en silencio.


Se dice que la sociedad mexicana es machista; más bien matriarcal, las mujeres son la cabeza de las familias, el núcleo de la sociedad, no veo del todo incorrecto que los hijos hombres, criados por madres poderosas, de repente sientan que les atraen otros hombres. Las mujeres dominan, bajita la mano, a la sociedad, las mujeres saben que hacer o decir para apaciguar la furia del macho.


El hombre pasa demasiado tiempo fuera del hogar, cumpliendo el tan sobado papel del eterno benefactor y la mamá que al igual que el hombre, sale a trabajar, llega y sigue trabajando en casa, educando, limpiando y alimentando. Es totalmente posible que el modelo a seguir de hombre macho en casa sea George Cloney o Andrés García, porque a mamá le gustan machos, que alguna actriz que esté bien buenota.


La mayoría de los homosexuales tiene buena relación con sus madres, y eso explicaría, en un momento dado, la búsqueda interminable por el macho… entonces doy por entendido que ¿todos los gay quieren ser la mujer de macho?


Se nos olvida que el ser gay no tiene que ver con la preferencia sexual –no quieran aniquilarme- pero es cierto. En Estados Unidos se planteó el SerGay como una forma de vida de alto nivel económico, cultural, con gustos refinados y un gran y definido sentido de la estética.


Quién es Gay, entiende la tendencia preponderante de la belleza actual, se adapta y codifica con ella, cuida de su arreglo y aspecto, pero no significa que se quiera ser mujer o pretenda serlo. En México pasa algo gracioso, se tiene un código de lenguaje llamado “jotear” que parte de la intensión de feminizar a todos sus usuarios. Gana la más perra. ¡Guau!


Jotear, es lo popular de “el ambiente” lo que lleva a una falsa relación entre gay y “jota” dado desde dentro del mismo circuito hacia afuera. Todo el mundo tiene una amiga jota, ¿pero un amigo gay?

Amplio este parentesis a razón de mi regreso a clases, comentaba con un amigo estereotípico acerca del artículo, y fue una lástima encontrarme con una falsa apreciación de sí mismo, lo que me hace apuntar algo extra, la promiscuidad del gay viene de su condición de ser hombre -¿qué hombre? otra vez, uno hetersexual- no tiene porque ser reproducida y proyectada al aire libre... si te gusta hacer o no hacer con muchos y a la vez, hazlo en tu casa, es como los adictos al cannabís, dicen: "si te gusta fumar, no lo digas, la gente lo ve mal" lo mismo digo.

Perdón... y decía que...

Si comparásemos las relaciones homosexuales y las heterosexuales, sale tácito dos cosas: la primera, las relaciones hetero, son más duraderas que las gay, y por consecuencia, no hay una relación gay modelo. La heterosexualización es una forma sincera de halago y aceptación política, empecemos a crear un homosexual modelo, ¿cómo? Lector, lo dejo a tu imaginación pero te doy algunos puntos de vista. La mujer es invisible políticamente hablando, no tenían voz ni voto hasta mediados del siglo XIX, el hombre es signo de poder, la mujer maneja al hombre a su antojo. Manejemos lo mejor de ambos mundos, al fin y al cabo, somos una ¿combinación?


Ejerzamos el poder con la inteligencia que se le atribuye al hombre, siendo más conciliadores, como las mujeres, busquemos el punto medio entre meter la verga y ser penetrados, que no se nos reduzca a una posición sexual –activo o pasiva-, no hay activo sin su pasivo ni viceversa. Empecemos a vernos como hombres en toda la extensión de la palabra con la cualidad de homosexuales, que la etiqueta, no sólo indique la raza sino el contenido.


Dejemos la efimeridad de lado, adiós la prontitud de entrega, hay que conocer con quien (quiénes) uno se acuesta, dejar de buscar al macho per se y empezar a encontrar grandes seres humanos que comulgan en multicolor. No hay que quedarnos en las apariencias y penetrar más allá de esa piel –que embriaga- conocer al hombre debajo de sus cremas Chanel.


Esto es una forma de darle a la sociedad menos razones para desconfiar de las parejas del mismo sexo para ser capaces de adoptar y crear un hijo –o criarlo-, dicho lo anterior, hoy mismo, en el metrobús, escuchaba a un hombre con los zapatos sucios, que hablaba con otro por celular, decía “Ya lo mejor es volverse gay… adoptar uno o dos chavitos y violarlos de vez en cuando” ¿Qué no el mayor índice de violaciones a menores es dentro de la misma familia heterosexual?


Mi contestación a este tipo sería la siguiente: el que debería aceptarse homosexual eres tú, para que cuando te metan la verga –como dijo- te guste y no vivas amargado como vives ahora. Pero no voy a desperdiciar más palabras en él. No puede haber un juicio sin tener pruebas, ¿cómo saben que los hijos adoptivos de matrimonios gay, repitan el patrón? Ah, porque se tiene la certeza de que los hijos de matrimonios bugas los repiten.


Hijo de violador, será violador. Hijo de ratero, será ratero. Hijo de su puta madre, ¿puto? ¿Cuántos rateros gay conocen? Ninguno, se los apuesto, los gay trabajamos duro para ganarnos y vivir la vida que nos gusta, no robamos. ¿Cuántos violadores gay conocen? No digan que la mayoría porque son pervertidos –ojo, las perversiones no entran dentro de la homosexualidad, sea el caso de pederastas o sádicos- Ninguno. Ninguno saben por qué, porque nosotros no nos andamos con dobles morales, somos y punto. Que no nos adjudiquen sus rollos mentales.


Tenemos la posibilidad de no seguir alimentando el estereotipo de torcidos, hagamos que nuestra existencia valga la pena. Las lesbianas políticas, no las chicas que quieren ser hombres –si todo el mundo le huye al diablo, ¿por qué ellas quieren serlo? Eso es otro cantar.- son la alternativa para un movimiento revolucionario que cambié la visión de la comunidad. Tenemos la posibilidad de vivir bien, porque si algo queremos hacer, hay que hacerlo bien.


Deja de llamar joto o puto a tu compañero. Deja de ver al travestí como circo, y considera su acto de valor y aceptación. Diría Luis Zapata, a hora de criticar, dime que censuras y te diré con que te identificas. Deja de ser jota y vuélvete homosexual gay, deja de reducirnos a activos o pasivos, que a todos nos gusta que nos den y dar, al fin no hay uno sin otro. Deja de buscar al macho perfecto de la especie, no te preocupes, nuestra especie se reproduce sola.


Deja de ser homosexual homófobo, sal del closet y enorgullécete no te pavonees, que no eres más que los demás, que el mundo gay sea parte del mundo, no te aísles buscando aceptación cuando la discriminación viene de dentro. De cualquier otra manera estamos perdidos. Y seguiremos, el cambio viene de ti.

4 comentarios:

Edgar Rafael dijo...

Simplemente genial Dan!!!!!

Anónimo dijo...

yeii dan... muy bn... el articulo narrativo.. o narrativo articulado? jeje me dejaste picado y pensando!! ... att André

*** Daniel Cortés... dijo...

Y esto no se queda así... tendré que seguir en la búsqueda, espero no interminable, para desentrañar la identidad del homesexual.

ricardo dijo...

wow! amén