¿Cuál es tu pecado capital?
Todos tenemos un pecado capital que domina nuestros actos, que nos hace actuar de maneras involuntarias y genera una fuerte carga energética en nuestra persona, aunque nunca es uno sólo, hay combinaciones entre todos, pero siempre hay uno que marca la diferencia, uno que se refleja en nosotros, es manifiesto a la hora de hablar y desenvolvernos. Sería genial sacarle el mejor provecho al nuestro, aprender a disenir cuando es el pecado y cuando somos nosotros.
Cabe mencionar, que en casi todos los casos lo que busca nuestro pecado capital es la seguridad y sólo se vuele pecado capital cuando actúa por encima de nuestra voluntad, los datos aquí descritos son ciertos pero no determinantes, veremos porque...
Luxuria (Lujuria).
Pecado producido por el exceso de pensamientos de la naturaleza sexual. La lujuria son los pensamientos posesivos sobre otra persona. Dice Dante que la lujuria es “el amor hacia otras personas” que pone a Dios en segundo lugar. Debido a su intrínseca relación con lo sexual, en un acto de compulsión puede llevar a la adicción al sexo, violación o trasgresiones psicológicas.
Es un exceso de deseo sexual, incontrolado, físicamente calor inagotable en los genitales, seguidores de Dionisio, amantes del placer carnal, el amor y la belleza ajena, adoran la embriaguez del cuerpo, la dominación de un estado de placer. Acosadores del orgasmo. Es uno de los tres pecados capitales que nacen de una necesidad biológica de supervivencia, reproducirse.
Necesidad de volver a desear y manifestar deseo, complacer el goce de tener apetito, “reproducir” el acto de desear. En definitiva, Lujuria no es cuestión exclusiva del sexo, veamos, por ejemplo, el deseo de poder; busca siempre tener el poder pero no de uno mismo ni de su interior sino sobre otro, así que terminará dominándolo, la lujuria es tremendamente manipulativa. Va acompañado de una cierta superioridad.
La lujuria esclaviza al manipulado y al manipulador, llevado por su propio deseo, nos vuelve celosos, la lujuria es una de las subpersonalidades que más atrae energías negativas, afecta al cuerpo en peligros de contagio de transmisión sexual. Es un pecado muy atractivo, invita a la diversión, se ocupa normalmente para vender, su color asociado es el Naranja rojizo.

Glutire (Gula).
Significa devorar. Se identifica con la glotonería, pero es el consumo excesivo de comida y bebida (generalmente), en cambio cualquier forma de exceso podía caer bajo la definición de este pecado, marcado por el consumo excesivo de manera irracional o innecesaria, el abuso de substancias o las borracheras pueden ser vistos como ejemplos de gula.
En la Divina Comedia de Alighieri, en el Purgatorio, a los golosos se los obligaba a oler el aroma de la comida sin poder degustarla. En resumen es consumir más de lo que se necesita. Es el segundo pecado asociado a una necesidad biológica de supervivencia, alimentarse.
La gula, nos habla de llenar vacios energéticos, carencias emocionales que piden ser llenadas. Una de las mayores gulas es la de afecto y cariño. Aunque las adicciones son signo de pereza, los dulces o el tabaco están supliendo una carencia al mismo tiempo que sacian la pereza. La gula genera vínculos energéticos muy fuertes con lo que se “alimenta”.
Existe la gula a las relaciones interpersonales que terminan absorbiendo a una pareja, padres o hijos; genera dependencias que desembocan en apego. El acto de gula se disfruta mientras se satisface, es frecuente que el goloso sienta culpa de serlo. Las enfermedades de la gula son problemas de habla y al tragar, el estómago, o el páncreas, diabetes o problemas con el azúcar, ceguera, presión arterial alta y problemas con el riñón cuando se asocia con la ira.
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Color de la ira, amarillo.

Avaritia (Avaricia).
Tomás de Aquino escribió que la avaricia es “un pecado contra Dios, en lo que el hombre condena las cosas eternas por las cosas temporales”. Inclinación por el deseo de placeres y posesiones, también descrita como codicia, o el afán de obtener cosas para atesorarlas. Una errada conexión con lo material y la felicidad. Nosotros vinimos al mundo, desnudos pero lo hemos olvidado.
Consiste en apego, la fuerza que nos hace arraigarnos y conservar las cosas, tiene su origen en el miedo y la duda al cambio, la avaricia nos hace creer en una falsa seguridad si no nos hace falta nada o si no soltamos nada. La avaricia usa el sentido lógico de la mente y at través de ello, nos convence de la necesidad de Apego, que a su vez genera una tolerancia que hace que alberguemos más y más. La avaricia consume energía.
Somos avariciosos no sólo siendo tacaños o avaros, sino en lo cotidiano, con nuestros egos, nos apegamos tanto que no los dejamos ir, por eso permitimos que se arraigue fuerte. La avaricia funciona, como todos los pecados por un trauma (o algún golpe en el alma), la avaricia se autoalimenta, cuando se observa el apego, se revive el trauma lo que genera más apego. La avaricia convive con todos los demás egos sin inmiscuirse o contaminarse, es por eso que se encuentra avaricia pura.
La avaricia hace creer que no se puede vivir sin relaciones interpersonales, por eso cuando andamos con malas compañías nos cuesta trabajo aceptarlo o simplemente conocer gente nueva. La avaricia alca a un estado emocional concreto, a un tiempo a una ilusión. Siendo la mano derecha de la soberbia, impide evolucionar en cualquier nivel de pensamiento. Se puede apegar a todo, ideas, egos, emociones, personas, cosas, hábitos… la depresión es un estado habitual del avaricioso.
Separarse del objeto de apego, produce pánico, casi no hay relaciones de amor, normalmente son relaciones de apego. El problema es que hay una asociación entre amor y avaricia, ¡error! Las relaciones de amor son desprendidas y generosas, jamás posesivas o retentivas. Enfermedades de la avaricia, sinusitis, diarreas, colon irritable, problemas de micción, obesidad, alzheimer, angina de pecho, deformaciones. Colores de la avaricia, azuloides, grises y lilas.

Pigritia (Pereza).
Es el más “metafísico” de los pecados capitales, en cuanto está referido a la incapacidad de aceptar y hacerse cargo de la existencia como tal. En sentido propio es una «tristeza de ánimo» que aparta al creyente de las obligaciones espirituales, a causa de los obstáculos y dificultades que en ella se encuentran. Concebir tristeza por tales cosas, es abrigar voluntariamente en el corazón, desgano, aversión y disgusto por ellas. De esta manera, si deliberadamente y con pleno consentimiento de la voluntad, nos entristecemos o sentimos desgano de las cosas a las que estamos obligados; por ejemplo, al perdón de las injurias, a la privación de los placeres carnales, entre otras; la acidia es pecado grave porque se opone directamente a la caridad de Dios y de nosotros mismos.
Este pecado, conocido como flojera, es el tercer asociado con la necesidad biológica de supervivencia, el de seguir ritmos naturales de vida. La Pereza atrae la Tristeza, debilita el aura y mata lentamente la Fuerza del Espíritu. Desemboca en dos caminos, negligencia y abandono. La pereza nace del miedo natural de perder nuestro propio ritmo, lo que nos desconcentra del ahora y hacer que dejemos de vivir la vida, lo que provoca en nosotros el desánimo (lema: lento, mal y nunca), apresuramiento (lema: rápido pero bien, siempre), cuando tenemos miedo a no terminar ciclos. Funciona este último mejor con la soberbia.
La flojera provoca en los perezosos, baja autoestima, inseguridad, complejo de frustración, paranoia o amargamiento, culpabilidad, perdida de ánimo por vivir, perdida de tono muscular, apnea, ansiedad, glotonería, flatulencia, retrasamiento en el crecimiento o maduración o por el contrario, envejecimiento prematuro. Bulimia y anorexia, hipotermia y depresión, alcoholismo y drogadicción. Casi todas las adicciones son por pereza. Color asociado, Azul, por la pasividad y el descanso, sensación de infinitez.

Ira (Ira).
Puede ser descrita como un sentimiento no ordenado, ni controlado, de odio y enojo. Estos sentimientos se pueden manifestar como una negación vehemente de la verdad, tanto hacia los demás y hacía uno mismo, una impaciencia con los procedimientos de la ley y el deseo de venganza fuera del trabajo del sistema judicial (justicia por sus propias manos), fanatismo en creencias políticas y generalmente deseando hacer mal a otros. Una definición moderna también incluiría odio e intolerancia hacia otros por razones como raza o religión, llevando a la discriminación. Dante describe a la ira como «amor por la justicia pervertido a venganza y resentimiento».
La ira asociada a exceso de energía intensamente proporcional por la magnitud de un recuerdo. La Ira es una subpersonalidad que nace para señalar un acontecimiento doloroso que se produjo en el pasado y que yace dormido en el subconsciente. Ese acontecimiento doloroso puede ser fuente, incluso de complejos que tiene la persona (inferioridad, superioridad, mártir…) o de comportamientos determinados (trastorno obsesivo-compulsivo, dependencias…) la actividad a la que se nos enfrentamos con ira es sólo un catalizador espejo del trauma. La ira es energía mal catalizada.
La ira es el pecado capital más hereditario, los iracundos pueden ser, físicos, verbales, emocionales o psicológicos, pueden liberarla de manera abierta donde todo el mundo sabe que se está enojado, de manera diplomática, como el sarcasmo o egoísmo. El airado no ve, no oye y no siente lo que nos vuelve irracionales. La ira genera más culpa y se traduce en traumas.
Los hijos de la ira son la irresponsabilidad (combinada con pereza), rabia y cobardía, violencia (mezclada con Miedo), venganza y deseo de dominación (En contrapunto con la Lujuria), Codicia (cuando existe un apego avaricioso) la ansia y desesperación.
La ira causa enfermedades del corazón, sexuales, de colesterol alto, de huesos, alta presión sanguínea, de garganta, derrames cerebrales, glaucoma y trombosis, por mencionar algunos; paranoia, esquizofrenia y migrañas. Color asociado Rojo.

Invidia (Envidia).
Como la avaricia, se caracteriza por un deseo insaciable, sin embargo, difieren por dos grandes razones: Primero, la avaricia está más asociada con bienes materiales, mientras que la envidia puede ser más general; segundo, aquellos que cometen el pecado de la envidia desean algo que alguien más tiene, y que perciben que a ellos les hace falta, y a consiguiente desear el mal al prójimo, y sentirse bien con el mal ajeno.
No hay dar sin permitirnos recibir, y no hay recibir sin molestarnos a dar. La Envidia es la tensión negativa que trabaja este proceso a nivel del Amor, es decir, que nos alerta de que no damos lo mejor de nosotros mismos o no nos permitimos recibir lo mejor que el Universo tiene por darnos. La Envidia se despierta cuando buscamos algo y vemos que otro lo tiene, o cuando vemos que otros sí tienen esa complicidad especial con el Universo de permitirse recibir la Abundancia y parece que todo les es dado con facilidad. La Envidia no siempre es razonable, lo que se codicia no siempre es algo que necesitamos de verdad, pero la Envidia nos hace creer que no es justo que otros tengan lo que nosotros no podemos. Se convierte en pecado dirigiendo negatividad hacia la persona envidiada.
La Envidia actúa de forma muy sutil, es tremendamente corrosiva. Genera: Tristeza, Ira (le enfurece la misma Tristeza), celos, calumnia, avaricia, rencor, odio, intriga, traición, oportunismo, frustración y el Victimismo. Si no conseguimos lo que queremos iremos tras otra cosa: el honor de la persona envidiada. Tanto el arrebatarle lo que tiene como el descalificarle es para el envidioso un ajusticiamiento.
La baja autoestima del envidioso sirve también para enmascarar una falta de voluntad, así que si primero se cree que no puede lograr algo entonces ya no necesita aplicar un esfuerzo para conseguirlo. Si en el pasado, ya sea en esta vida o en otras, se quiso algo y no se pudo obtener, eso deja una huella profunda y se interpreta como trauma. En ese caso, cada vez que se ve por ahí el objeto codiciado se despierta por inercia la Envidia o la Ira.
La Envidia genera Soledad del Alma. Es un pecado profundamente insolidario que tortura y maltrata hasta la saciedad al propio envidioso, por lo que éste es más desdichado que malo. El bien codiciado siempre se percibe inalcanzable, y es más valioso en las manos del otro. La Envidia conduce a la Depresión por el querer y no poder. Y se suele querer sin ser un anhelo profundo del corazón.
La Envidia causa enfermedades cardiovasculares, hepáticas o renales (ambos debido a la cantidad de negatividad que su cuerpo se ve obligado a depurar) La Envidia tiene un color: el Verde, que es el color del Equilibrio, la Salud, la Esperanza, la Armonía… lo que más se anhela.

Superbia (Soberbia).
También orgullo, o vanidad.
Es considerado como “el original” y el más serio de todos, de hecho, es también la principal fuente de la que derivan los otros. Es identificado como un deseo por ser más importante o atractivo que los demás, fallando en halagar a los otros. Es el pecado cometido por Lucifer al querer ser igual que Dios.
Según Tomás de Aquino, es “el apetito desordenado por la propia excelencia”.
Genéricamente se define como la sobrevaloración del YO respecto de otros, alcanzar o superponerse a un obstáculo, situación o bien en alcanzar un estatus elevado y subvalorizar al contexto. También se puede definir la soberbia como la creencia de que todo lo que uno hace o dice es superior, y que se es capaz de superar todo lo que digan o hagan los demás. También se puede tomar la soberbia en cosas vanas y vacías (vanidad) y en la opinión de uno mismo exaltada a un nivel crítico y desmesurado (prepotencia).
Seguidores de Venus, hedonistas, artistas, amantes de la estética, los valores éticos desaparecen por completo para conseguir lo que se desea o ser deseado. Representa la virtuosidad, la belleza, sensibilidad y oportunidad de nuevas cosas, así como el pecado, el ego, lo inmoral, el deseo y lo aético. Es un pecado de calidad humana, es estar entre dos polos.
La soberbia no sólo desobedece sino que se sitúa en el lugar de Dios. Cometemos soberbia cuando decimos que somos el ser más maravilloso que ha creado la naturaleza, es la máxima expresión del Ego, hablar de ego y soberbia es hablar de lo mismo y se hiere fácilmente. No permite que nada ni nadie la sitúen en su lugar, por eso rebota y se defiende, vemos el mundo como el centro, somos critica. Vivimos en subjetividad que se pone en lugar de la objetividad logrando que dejemos de pisar la tierra (ego místico, una soberbia que ocupa el lenguaje que queremos oír).
La soberbia es arrogante, no necesita de nada ni nadie, pero vive en paradoja, para poder existir necesita de todo lo demás, de una realidad, es por eso que se convierte en esclava de todo, nunca lo aceptará ella siempre tiene la razón. Se adueña de la Mente, no sabe decir nada que no pase por la mente. Se mueve por filtro (juicios). La soberbia está anclada al alma y cuando se escucha a nuestro corazón, esa información pasa por los mismos filtros, la única forma de saber lo que es correcto es definir cuando viene del amor y no del proceso mental del ego.
Antes de que el mundo rechace a la soberbia, la soberbia rechaza al mundo. Un problema del soberbio es la No aceptación de las cosas por como son y es cuando trata de cambiarlo para que ajuste a su voluntad. Su defensa consiste en el ataque y ese ataque tiene como objetivo no sólo defenderla sino mostrar su grandeza y su valor.
No sólo se cree reina sino también juez. A su mano derecha vemos a la Avaricia (que es lo que establece a la soberbia) y a su mano Izquierda la Ira (cuando se traduce en fuerza creativa alimenta a la soberbia) y la Lujuria (en forma de manipulación) todo para lograr que la soberbia se note.
Si la pereza es la madre de todos los vicios, no hay pecados sin soberbia. La soberbia nos convence que no hay nada que remediar. A una persona soberbia la sentimos Fría, se aísla de toda emoción, cierra el corazón y se enclaustra en la mente, alimentada por el dolor. La reina del control. Lo que nos lleva a la represión.
Primos hermanos de la soberbia: Vanagloria, jactancia, altanería, ambición, impaciencia, hipocresía, presunción y desobediencia. Enfermedades asociadas: obesidad (si se hincha el ego), cáncer, lupus (debido a la autodestrucción de un orgullo herido), problemas de piel (como reflejo de lo mal que se piensa de uno mismo) alergias, problemas gástricos (por no digerir lo que se hace mal), problemas de ojos y oídos (no ver ni oír), problemas de cara en general (deformación del YO), problemas de cabello o vello (respuesta a la vanidad) rigidez y tensión muscular. Sobre todo problemas del sistema nervioso.
Contra la soberbia no se puede luchar, luchar contra ella es pecar de ella. Es mejor vivir en humildad. El color asociado es el morado, color de la transformación y la realeza.

Todos tenemos un pecado capital que domina nuestros actos, que nos hace actuar de maneras involuntarias y genera una fuerte carga energética en nuestra persona, aunque nunca es uno sólo, hay combinaciones entre todos, pero siempre hay uno que marca la diferencia, uno que se refleja en nosotros, es manifiesto a la hora de hablar y desenvolvernos. Sería genial sacarle el mejor provecho al nuestro, aprender a disenir cuando es el pecado y cuando somos nosotros.
Cabe mencionar, que en casi todos los casos lo que busca nuestro pecado capital es la seguridad y sólo se vuele pecado capital cuando actúa por encima de nuestra voluntad, los datos aquí descritos son ciertos pero no determinantes, veremos porque...
Luxuria (Lujuria).
Pecado producido por el exceso de pensamientos de la naturaleza sexual. La lujuria son los pensamientos posesivos sobre otra persona. Dice Dante que la lujuria es “el amor hacia otras personas” que pone a Dios en segundo lugar. Debido a su intrínseca relación con lo sexual, en un acto de compulsión puede llevar a la adicción al sexo, violación o trasgresiones psicológicas.
Es un exceso de deseo sexual, incontrolado, físicamente calor inagotable en los genitales, seguidores de Dionisio, amantes del placer carnal, el amor y la belleza ajena, adoran la embriaguez del cuerpo, la dominación de un estado de placer. Acosadores del orgasmo. Es uno de los tres pecados capitales que nacen de una necesidad biológica de supervivencia, reproducirse.
Necesidad de volver a desear y manifestar deseo, complacer el goce de tener apetito, “reproducir” el acto de desear. En definitiva, Lujuria no es cuestión exclusiva del sexo, veamos, por ejemplo, el deseo de poder; busca siempre tener el poder pero no de uno mismo ni de su interior sino sobre otro, así que terminará dominándolo, la lujuria es tremendamente manipulativa. Va acompañado de una cierta superioridad.
La lujuria esclaviza al manipulado y al manipulador, llevado por su propio deseo, nos vuelve celosos, la lujuria es una de las subpersonalidades que más atrae energías negativas, afecta al cuerpo en peligros de contagio de transmisión sexual. Es un pecado muy atractivo, invita a la diversión, se ocupa normalmente para vender, su color asociado es el Naranja rojizo.

Glutire (Gula).
Significa devorar. Se identifica con la glotonería, pero es el consumo excesivo de comida y bebida (generalmente), en cambio cualquier forma de exceso podía caer bajo la definición de este pecado, marcado por el consumo excesivo de manera irracional o innecesaria, el abuso de substancias o las borracheras pueden ser vistos como ejemplos de gula.
En la Divina Comedia de Alighieri, en el Purgatorio, a los golosos se los obligaba a oler el aroma de la comida sin poder degustarla. En resumen es consumir más de lo que se necesita. Es el segundo pecado asociado a una necesidad biológica de supervivencia, alimentarse.
La gula, nos habla de llenar vacios energéticos, carencias emocionales que piden ser llenadas. Una de las mayores gulas es la de afecto y cariño. Aunque las adicciones son signo de pereza, los dulces o el tabaco están supliendo una carencia al mismo tiempo que sacian la pereza. La gula genera vínculos energéticos muy fuertes con lo que se “alimenta”.
Existe la gula a las relaciones interpersonales que terminan absorbiendo a una pareja, padres o hijos; genera dependencias que desembocan en apego. El acto de gula se disfruta mientras se satisface, es frecuente que el goloso sienta culpa de serlo. Las enfermedades de la gula son problemas de habla y al tragar, el estómago, o el páncreas, diabetes o problemas con el azúcar, ceguera, presión arterial alta y problemas con el riñón cuando se asocia con la ira.
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Color de la ira, amarillo.

Avaritia (Avaricia).
Tomás de Aquino escribió que la avaricia es “un pecado contra Dios, en lo que el hombre condena las cosas eternas por las cosas temporales”. Inclinación por el deseo de placeres y posesiones, también descrita como codicia, o el afán de obtener cosas para atesorarlas. Una errada conexión con lo material y la felicidad. Nosotros vinimos al mundo, desnudos pero lo hemos olvidado.
Consiste en apego, la fuerza que nos hace arraigarnos y conservar las cosas, tiene su origen en el miedo y la duda al cambio, la avaricia nos hace creer en una falsa seguridad si no nos hace falta nada o si no soltamos nada. La avaricia usa el sentido lógico de la mente y at través de ello, nos convence de la necesidad de Apego, que a su vez genera una tolerancia que hace que alberguemos más y más. La avaricia consume energía.
Somos avariciosos no sólo siendo tacaños o avaros, sino en lo cotidiano, con nuestros egos, nos apegamos tanto que no los dejamos ir, por eso permitimos que se arraigue fuerte. La avaricia funciona, como todos los pecados por un trauma (o algún golpe en el alma), la avaricia se autoalimenta, cuando se observa el apego, se revive el trauma lo que genera más apego. La avaricia convive con todos los demás egos sin inmiscuirse o contaminarse, es por eso que se encuentra avaricia pura.
La avaricia hace creer que no se puede vivir sin relaciones interpersonales, por eso cuando andamos con malas compañías nos cuesta trabajo aceptarlo o simplemente conocer gente nueva. La avaricia alca a un estado emocional concreto, a un tiempo a una ilusión. Siendo la mano derecha de la soberbia, impide evolucionar en cualquier nivel de pensamiento. Se puede apegar a todo, ideas, egos, emociones, personas, cosas, hábitos… la depresión es un estado habitual del avaricioso.
Separarse del objeto de apego, produce pánico, casi no hay relaciones de amor, normalmente son relaciones de apego. El problema es que hay una asociación entre amor y avaricia, ¡error! Las relaciones de amor son desprendidas y generosas, jamás posesivas o retentivas. Enfermedades de la avaricia, sinusitis, diarreas, colon irritable, problemas de micción, obesidad, alzheimer, angina de pecho, deformaciones. Colores de la avaricia, azuloides, grises y lilas.

Pigritia (Pereza).
Es el más “metafísico” de los pecados capitales, en cuanto está referido a la incapacidad de aceptar y hacerse cargo de la existencia como tal. En sentido propio es una «tristeza de ánimo» que aparta al creyente de las obligaciones espirituales, a causa de los obstáculos y dificultades que en ella se encuentran. Concebir tristeza por tales cosas, es abrigar voluntariamente en el corazón, desgano, aversión y disgusto por ellas. De esta manera, si deliberadamente y con pleno consentimiento de la voluntad, nos entristecemos o sentimos desgano de las cosas a las que estamos obligados; por ejemplo, al perdón de las injurias, a la privación de los placeres carnales, entre otras; la acidia es pecado grave porque se opone directamente a la caridad de Dios y de nosotros mismos.
Este pecado, conocido como flojera, es el tercer asociado con la necesidad biológica de supervivencia, el de seguir ritmos naturales de vida. La Pereza atrae la Tristeza, debilita el aura y mata lentamente la Fuerza del Espíritu. Desemboca en dos caminos, negligencia y abandono. La pereza nace del miedo natural de perder nuestro propio ritmo, lo que nos desconcentra del ahora y hacer que dejemos de vivir la vida, lo que provoca en nosotros el desánimo (lema: lento, mal y nunca), apresuramiento (lema: rápido pero bien, siempre), cuando tenemos miedo a no terminar ciclos. Funciona este último mejor con la soberbia.
La flojera provoca en los perezosos, baja autoestima, inseguridad, complejo de frustración, paranoia o amargamiento, culpabilidad, perdida de ánimo por vivir, perdida de tono muscular, apnea, ansiedad, glotonería, flatulencia, retrasamiento en el crecimiento o maduración o por el contrario, envejecimiento prematuro. Bulimia y anorexia, hipotermia y depresión, alcoholismo y drogadicción. Casi todas las adicciones son por pereza. Color asociado, Azul, por la pasividad y el descanso, sensación de infinitez.

Ira (Ira).
Puede ser descrita como un sentimiento no ordenado, ni controlado, de odio y enojo. Estos sentimientos se pueden manifestar como una negación vehemente de la verdad, tanto hacia los demás y hacía uno mismo, una impaciencia con los procedimientos de la ley y el deseo de venganza fuera del trabajo del sistema judicial (justicia por sus propias manos), fanatismo en creencias políticas y generalmente deseando hacer mal a otros. Una definición moderna también incluiría odio e intolerancia hacia otros por razones como raza o religión, llevando a la discriminación. Dante describe a la ira como «amor por la justicia pervertido a venganza y resentimiento».
La ira asociada a exceso de energía intensamente proporcional por la magnitud de un recuerdo. La Ira es una subpersonalidad que nace para señalar un acontecimiento doloroso que se produjo en el pasado y que yace dormido en el subconsciente. Ese acontecimiento doloroso puede ser fuente, incluso de complejos que tiene la persona (inferioridad, superioridad, mártir…) o de comportamientos determinados (trastorno obsesivo-compulsivo, dependencias…) la actividad a la que se nos enfrentamos con ira es sólo un catalizador espejo del trauma. La ira es energía mal catalizada.
La ira es el pecado capital más hereditario, los iracundos pueden ser, físicos, verbales, emocionales o psicológicos, pueden liberarla de manera abierta donde todo el mundo sabe que se está enojado, de manera diplomática, como el sarcasmo o egoísmo. El airado no ve, no oye y no siente lo que nos vuelve irracionales. La ira genera más culpa y se traduce en traumas.
Los hijos de la ira son la irresponsabilidad (combinada con pereza), rabia y cobardía, violencia (mezclada con Miedo), venganza y deseo de dominación (En contrapunto con la Lujuria), Codicia (cuando existe un apego avaricioso) la ansia y desesperación.
La ira causa enfermedades del corazón, sexuales, de colesterol alto, de huesos, alta presión sanguínea, de garganta, derrames cerebrales, glaucoma y trombosis, por mencionar algunos; paranoia, esquizofrenia y migrañas. Color asociado Rojo.

Invidia (Envidia).
Como la avaricia, se caracteriza por un deseo insaciable, sin embargo, difieren por dos grandes razones: Primero, la avaricia está más asociada con bienes materiales, mientras que la envidia puede ser más general; segundo, aquellos que cometen el pecado de la envidia desean algo que alguien más tiene, y que perciben que a ellos les hace falta, y a consiguiente desear el mal al prójimo, y sentirse bien con el mal ajeno.
No hay dar sin permitirnos recibir, y no hay recibir sin molestarnos a dar. La Envidia es la tensión negativa que trabaja este proceso a nivel del Amor, es decir, que nos alerta de que no damos lo mejor de nosotros mismos o no nos permitimos recibir lo mejor que el Universo tiene por darnos. La Envidia se despierta cuando buscamos algo y vemos que otro lo tiene, o cuando vemos que otros sí tienen esa complicidad especial con el Universo de permitirse recibir la Abundancia y parece que todo les es dado con facilidad. La Envidia no siempre es razonable, lo que se codicia no siempre es algo que necesitamos de verdad, pero la Envidia nos hace creer que no es justo que otros tengan lo que nosotros no podemos. Se convierte en pecado dirigiendo negatividad hacia la persona envidiada.
La Envidia actúa de forma muy sutil, es tremendamente corrosiva. Genera: Tristeza, Ira (le enfurece la misma Tristeza), celos, calumnia, avaricia, rencor, odio, intriga, traición, oportunismo, frustración y el Victimismo. Si no conseguimos lo que queremos iremos tras otra cosa: el honor de la persona envidiada. Tanto el arrebatarle lo que tiene como el descalificarle es para el envidioso un ajusticiamiento.
La baja autoestima del envidioso sirve también para enmascarar una falta de voluntad, así que si primero se cree que no puede lograr algo entonces ya no necesita aplicar un esfuerzo para conseguirlo. Si en el pasado, ya sea en esta vida o en otras, se quiso algo y no se pudo obtener, eso deja una huella profunda y se interpreta como trauma. En ese caso, cada vez que se ve por ahí el objeto codiciado se despierta por inercia la Envidia o la Ira.
La Envidia genera Soledad del Alma. Es un pecado profundamente insolidario que tortura y maltrata hasta la saciedad al propio envidioso, por lo que éste es más desdichado que malo. El bien codiciado siempre se percibe inalcanzable, y es más valioso en las manos del otro. La Envidia conduce a la Depresión por el querer y no poder. Y se suele querer sin ser un anhelo profundo del corazón.
La Envidia causa enfermedades cardiovasculares, hepáticas o renales (ambos debido a la cantidad de negatividad que su cuerpo se ve obligado a depurar) La Envidia tiene un color: el Verde, que es el color del Equilibrio, la Salud, la Esperanza, la Armonía… lo que más se anhela.

Superbia (Soberbia).
También orgullo, o vanidad.
Es considerado como “el original” y el más serio de todos, de hecho, es también la principal fuente de la que derivan los otros. Es identificado como un deseo por ser más importante o atractivo que los demás, fallando en halagar a los otros. Es el pecado cometido por Lucifer al querer ser igual que Dios.
Según Tomás de Aquino, es “el apetito desordenado por la propia excelencia”.
Genéricamente se define como la sobrevaloración del YO respecto de otros, alcanzar o superponerse a un obstáculo, situación o bien en alcanzar un estatus elevado y subvalorizar al contexto. También se puede definir la soberbia como la creencia de que todo lo que uno hace o dice es superior, y que se es capaz de superar todo lo que digan o hagan los demás. También se puede tomar la soberbia en cosas vanas y vacías (vanidad) y en la opinión de uno mismo exaltada a un nivel crítico y desmesurado (prepotencia).
Seguidores de Venus, hedonistas, artistas, amantes de la estética, los valores éticos desaparecen por completo para conseguir lo que se desea o ser deseado. Representa la virtuosidad, la belleza, sensibilidad y oportunidad de nuevas cosas, así como el pecado, el ego, lo inmoral, el deseo y lo aético. Es un pecado de calidad humana, es estar entre dos polos.
La soberbia no sólo desobedece sino que se sitúa en el lugar de Dios. Cometemos soberbia cuando decimos que somos el ser más maravilloso que ha creado la naturaleza, es la máxima expresión del Ego, hablar de ego y soberbia es hablar de lo mismo y se hiere fácilmente. No permite que nada ni nadie la sitúen en su lugar, por eso rebota y se defiende, vemos el mundo como el centro, somos critica. Vivimos en subjetividad que se pone en lugar de la objetividad logrando que dejemos de pisar la tierra (ego místico, una soberbia que ocupa el lenguaje que queremos oír).
La soberbia es arrogante, no necesita de nada ni nadie, pero vive en paradoja, para poder existir necesita de todo lo demás, de una realidad, es por eso que se convierte en esclava de todo, nunca lo aceptará ella siempre tiene la razón. Se adueña de la Mente, no sabe decir nada que no pase por la mente. Se mueve por filtro (juicios). La soberbia está anclada al alma y cuando se escucha a nuestro corazón, esa información pasa por los mismos filtros, la única forma de saber lo que es correcto es definir cuando viene del amor y no del proceso mental del ego.
Antes de que el mundo rechace a la soberbia, la soberbia rechaza al mundo. Un problema del soberbio es la No aceptación de las cosas por como son y es cuando trata de cambiarlo para que ajuste a su voluntad. Su defensa consiste en el ataque y ese ataque tiene como objetivo no sólo defenderla sino mostrar su grandeza y su valor.
No sólo se cree reina sino también juez. A su mano derecha vemos a la Avaricia (que es lo que establece a la soberbia) y a su mano Izquierda la Ira (cuando se traduce en fuerza creativa alimenta a la soberbia) y la Lujuria (en forma de manipulación) todo para lograr que la soberbia se note.
Si la pereza es la madre de todos los vicios, no hay pecados sin soberbia. La soberbia nos convence que no hay nada que remediar. A una persona soberbia la sentimos Fría, se aísla de toda emoción, cierra el corazón y se enclaustra en la mente, alimentada por el dolor. La reina del control. Lo que nos lleva a la represión.
Primos hermanos de la soberbia: Vanagloria, jactancia, altanería, ambición, impaciencia, hipocresía, presunción y desobediencia. Enfermedades asociadas: obesidad (si se hincha el ego), cáncer, lupus (debido a la autodestrucción de un orgullo herido), problemas de piel (como reflejo de lo mal que se piensa de uno mismo) alergias, problemas gástricos (por no digerir lo que se hace mal), problemas de ojos y oídos (no ver ni oír), problemas de cara en general (deformación del YO), problemas de cabello o vello (respuesta a la vanidad) rigidez y tensión muscular. Sobre todo problemas del sistema nervioso.
Contra la soberbia no se puede luchar, luchar contra ella es pecar de ella. Es mejor vivir en humildad. El color asociado es el morado, color de la transformación y la realeza.

3 comentarios:
Encuentren su sombra y combatala con luz... siguiente entrada, las virtudes
Todos forzomanente nos identificamos mas con uno, pienso muy en lo personal que los pecados capitales son uno de los catalizadores para la maduración conforme a las experiencias vividas dia a dia.
que tan maravilloso y de gran ayuda es que podamos identificar nuestro pecado mas frecuente en nosotros, eso habla bien de la superacion, si bien el proceso es largo y a veces demasiado lento, nadie se salva de alguna vez haber cometido un pecado, por el simple hecho de respirar y caminar, la virtud que se encierra en los pecados capitales es tan humano y misterioso que algunas veces nos costará entener y asimilar, pero por otra parte el camino hacia allá es emocionante, dolorosa, feliz y demas.
con ayuda de nuestra pulsion de vida y nuestros mecanismos de defensa en orden la guerra cada vez mas va perdiendo ese adjetivo calificativo para modficarlo para el bien de cada uno.
Todos cometemos, cometimos y cometeremos uno, varios o todos los pecados, es parte del ser humano, apuntas perfectamente.
Lo que mencionas es cierto, aceptarlo es el primer paso a la superación. Conoce tu sombre y alcanza tu luz.
Gracias
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